MI PROPIO “THUNDER ROAD”

Lo más difícil que he hecho en la vida es escribir para mi madre.

No sobre ella, eso es fácil, pero sí para ella. 

Ella lo hace mucho, en cada cumpleaños siempre nos escribe una carta con recuerdos que solo ella 

recuerda y es capaz de sacarnos una lágrima a todos incluso hablando de lo más banal.

 De verdad que es de las mejores escritoras que he escuchado. 

En la película Tunder Road de Jim Cummings, el protagonista se desmorona 

en el funeral de su madre al recordar todo lo que ella hizo por él, 

y yo quiero hacer lo mismo, ahora que aún está viva. 

Aunque esto, más que a Springsteen suene a Serrat. 

Este año nos ha dado el regalo de Reyes a mitad de enero porque se le olvidó 

dárnoslo el día 6. Lo curioso con mi madre es que con ella tengo la única certeza: 

si a mí me prometen que va a estar bien y va a ser feliz, daría mi vida por ella. 

Ella ya lo ha hecho, ha entregado su vida por mí y yo soy un cobarde. 

Me siento el peor hijo de este mundo, la peor persona al no ser capaz 

de devolverle ni una milésima parte de lo que ha hecho ella. 

¿Cómo vas a devolverle algo a una persona que se ofrece a leerte 

los libros del cole y a explicártelos porque ve que tú vas demasiado lento leyendo? 

¿Cómo vas a devolverle el amor a una persona que te hace los deberes de Dibujo 

para que tú puedas ir con tu abuela a tomar chocolate con churros? 

Sé que soy un cobarde porque veo a mi madre infeliz y no sé qué hacer para cambiarlo…

Bueno, sí que lo sé. Lo sé perfectamente, pero no me atrevo. 

No sé por qué no me atrevo, no tengo ni idea, pero supongo que viene 

de la idea de que siempre he evitado las emociones. 

Soy una persona de mierda porque prefiere ver a su madre triste 

que afrontar sus emociones. 

En mi cabeza pienso en ella, pero nunca se lo digo, 

reprimo las ganas de llorar, las taquicardias y la ansiedad 

para que no sufra; porque no puedo aceptar ser así 

después de lo que ella ha hecho por mí. 

Lo ha dado todo, 

incluso lo que no tenía, por mí. 

Sé que nunca nadie me va a querer como ella; 

y yo nunca voy a querer el bienestar de nadie como el suyo. 

Se ha pasado la vida doblando el lomo, 

y me revienta que se menosprecie por ello. 

Me gustaría decirle que no lo haga, que no hay que valorar a la gente 

por su trabajo o por su éxito, 

pero no sé nada de la vida y nunca lo hago. 

Pero odio verla triste. 

Odio que sufra por el dinero, 

pero no hago nada al respecto, nunca hago nada. 

Y no quiero que se muera, sé que no lo soportaré. 

No puedo vivir sin mi madre. 

El mundo sería demasiado insoportable. 

Quiero seguir siendo un niño pequeño, 

entre juegos y tonterías, 

entre secretos y bromas. 

Esperar a que mi madre llegue del trabajo para esconderme 

y que mi abuela le diga que no estoy, 

y que ella se haga la despistada hasta que me encuentre. 

Y esperar al día siguiente y volver a hacerlo. 

Y escondernos bajo las sábanas los viernes que mi padre trabaja de noche. 

Supongo que haber perdido eso es el mayor dolor al que me enfrento. 

No se lo podré agradecer nunca, 

y no creo que bastara con un agradecimiento. 

Pero esta es mi Tunder Road

Mi aceptación de que no quiero hacerme mayor 

solo te putea a ti, solo te da más trabajo, más carga, 

porque eso no volverá, 

pero es el recuerdo más bonito que tengo. 

Te quiero, mama. 

Axel Casas

2 thoughts on “MI PROPIO “THUNDER ROAD”

  1. Quant sentiment hi ha en aquestes paraules. Quanta melangia del nen que es va ser.
    Enhorabona per l’escrit!!
    Les paraules amb ànima sempre són veritats!!

  2. De relacions entre fills i mares he vist de tot al llarg de la meva vida, en aquest extrem i tot just al contrari i mai he entés quina llei oculta els mana. Pero he de confessar que el relat m.ha colpit.
    Una gran abraçada per l.Axel

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